¿Cuánto cuesta hacer cine en Guatemala?

NOTICIA 
DE PRENSALIBRE.COM



POR ALFREDO VICENTE
Aunque en los últimos cinco años se ha empezado a desarrollar la industria cinematográfica, todavía es complejo hablar de cifras concretas.
Primero, los realizadores y productores evitan entrar en detalles, debido a las negociaciones que cada colectivo pacta con las empresas que alquilan equipo y mobiliario para la creación de filmes o cortometrajes.
Segundo, existen diferentes presupuestos y objetivos al momento de crear un trabajo audiovisual, que va desde el cine artístico personal, hasta grandes proyectos de interés comercial con colaboración internacional. Lo que sí se sabe es que pueden ser cifras que van de los US$5 mil hasta los US$100 mil o más, de acuerdo con el trabajo que se realice.
Depende del fin
“No puedes abrir tus libros de negociación, porque cada quién lo hace distinto”, explica Mendel Samayoa, realizador guatemalteco de La Vaca.
El cineasta enfatiza en que la producción audiovisual ofrece un valor agregado —tal y como sucede con otras artes como la pintura— que va más allá de lo que cuestan los materiales.
Según Rafael Tres, director guatemalteco de Un día de sol, son tres las maneras principales en que se gestionan los gastos para hacer cine.
En primer lugar, habla acerca de una producción pensada en competir internacionalmente. “Estas cintas se financian —en gran medida— con donaciones de entidades como Ibermedia, que aportan dinero para ayudar al realizador, sobre todo en países como Guatemala, que para ellos son más atractivos”, afirma.
La segunda modalidad —la comercial— se basa en atraer inversores —empresas—, a quienes se les ofrece la recuperación de su dinero más una ganancia, que depende mucho de lo que se genera en taquilla. Con los inversionistas también se hacen intercambios para reducir costos; por ejemplo, que aparezca la marca en algunas escenas o que se utilice el producto audiovisual para la empresa.
Existe otra opción que es la del cineasta al que no le importa recuperar el dinero y hace su producción por motivos personales. Suelen ser cintas de bajo presupuesto — entre US$500 y US$5 mil—, con equipo prestado o la ayuda de actores y técnicos conocidos de este.
Factor humano
En lo que concuerdan productores y directores es que las personas son el factor que mayor inversión requiere al momento de filmar una película. “Para hacer cine todo mundo cree que lo caro es la cámara, y lo caro es la gente”, asevera Samayoa.
El solo hecho de grabar durante una o dos semanas con un pequeño equipo de 10 técnicos requiere de mucha inversión en comida y transporte. Eso, sin tomar en cuenta lo que cobran por día. “Además, hay que pagar el talento de actores, directores de arte, de fotografía, el continuista, el o los maquilladores, los extras, etcétera”, refiere Andrés Delgado, productor venezolano que alquila equipo audiovisual a numerosos cineastas locales. “Es un costo que hay que agregarlo a los US$2 mil o US$3 mil de gastos diarios de iluminación y grúa, por ejemplo”, agrega.
Trabajo colectivo
La producción audiovisual camina en Guatemala a pasos agigantados, y en los años venideros no sólo dependerá que inversionistas y entidades confíen en los proyectos de las nuevas generaciones de cineastas. Los realizadores también tendrán el reto de superar la calidad de sus trabajos, a medida que se fomenta esta industria.

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